Siempre hay una primera vez para todo. Para nosotras, era la primera vez que visitábamos Tarragona. Para ellos el primer reportaje de otros tantos que vendrían. Nos hicieron cómplices de miradas y sonrisas. Nos transmitieron la alegría y belleza que tan sólo los enamorados son capaces de sentir. Conocer a Sergi y Tara fué una experiencia maravillosa.